Educación menstrual para un cambio cultural

Cuando empezamos este negocio nos movía el hecho de poder acompañar a las mujeres en todas las fases de su vida. Enseguida nos dimos cuenta que esa necesidad surgía de una carencia muy profunda a nivel social: la ciclicidad no tiene cabida en esta sociedad lineal.


La sociedad en la que vivimos es totalmente lineal, productiva, masculina. No hay espacio para la flexibilidad, la conciliación, los ciclos vitales...En qué momento nos hemos desconectado tanto de nuestros ciclos?


Las mujeres somos cíclicas, hormonalmente somos cambiantes y nuestra energía, nuestras emociones y nuestro cuerpo cambia a lo largo de cada ciclo. Por ejemplo, cuando estamos en fase pre-ovulatoria solemos tener mucha energía, mucha fuerza y podemos hacer tareas que en otro momento del ciclo, como la fase menstrual nos cuesta horrores realizar, porque estamos en un momento más lento, de autocuidado y de introspección.


¿Os imagináis la fuerza y la tranquilidad que tendríamos si pudiéramos respetar nuestros ritmos?


Imaginad una sociedad donde pudieras descansar de verdad los días de sangrado que lo necesitas, donde pudieras estar con tu bebé hasta los meses que necesitéis, donde se respetara el proceso de la plenopausia, una sociedad donde la mujer cíclica y cambiante tuviera lugar, una sociedad donde pudiéramos seguir al fin y al cabo nuestro ritmo biológico....


Para conseguir todo esto, creemos que el paso más importante es volver a conectarnos con nuestra ciclicidad, con nuestra matriz y aprender de nuestro cuerpo.


Antiguamente las mujeres estaban tan conectadas a su ciclo y con éste a la naturaleza que ellas median el tiempo, sabían cuando había que cosechar, regaban con su sangre los campos derramando su fertilidad para tener una mejor producción... Se reunían en cabañas lunares, o tiendas rojas (eran diferentes dependiendo del lugar geográfico y la época) y en ellas compartían toda su sabiduría ancestral. Este compartir, no solo del cuerpo y su fisiología, sino también de sus emociones y esencia, que muchas veces se compartía a través de cuentos con arquetipos que les mostraban las diferentes fases cíclicas y vitales de la mujer, hacía que todas ellas se mantuvieran conectadas a su ciclicidad.


Ahora mismo, no existe una educación menstrual real, en la escuela o instituto, qué te contaron sobre tu menstruación? Porque yo recuerdo que nos mostraron unas compresas y tampones comerciales y nos enseñaron como se ponían. FIN.


Nadie nos habló de ciclicidad, de fases menstruales, de nuestra conexión con la naturaleza y sus estaciones, o con la luna, de que nuestra energía es cambiante, de que es normal sentirte a veces apática con el mundo y otras veces extrovertida, de que es normal tener ira y que tiene una función en la fase premenstrual,etc...


Así crecemos y nos encontramos que no acabamos de encajar en este mundo lineal y no sabemos porqué a veces nos sentimos tan diferentes de una semana a otra...nadie nunca nos explicó...


Por ello, desde Deessa creemos que lo más importante es recuperar toda esta información, conocer nuestro cuerpo, su funcionamiento y sobretodo respetarlo. Entender nuestras emociones y poder tener una mejor gestión de ellas, respetando el ritmo cíclico, comprender el vaivén de nuestra energía a lo largo del mes y poder danzar con ella...


Estamos hablando que en el mundo la mitad de la población menstrúa a lo largo de una media de 40 años, no creéis que es razón suficiente para promover un cambio donde esa mitad de personas tenga cabida?


En definitiva, creemos que es necesaria una educación menstrual para que ocurra un cambio cultural y social real que permita a las mujeres vivir de forma cíclica y por lo tanto natural.


El cambio empieza por una misma, por hacer un camino de autoconocimiento y autocuidado, un recorrido a través de tu ciclo, respetándote y comprendiendo tu esencia.


Te unes al cambio?

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